Ver un ángel. Carlos y Teresa
Madredeus en México llegó ya entrados en los años noventa. La hermosísima voz y tono nostálgico que el Fado convoca en una interpretación de algo así como tristeza que da alegría, quizás lo más parecido para nostros sea "Nostálgia" el Fado es un sentimiento de orgullo y añoranzas al tiempo mismo :) creo yo.
Conciertos en los auditorios culturales de la ciudad de México, llenos de estudiantes que incluso nos quedabamos fuera de las instalaciones, por ser auditorios pequeños, en algunos casos comenzaron ahí las proyecciones fuera de los teatros en directo desde el interior para dar acceso a la super demanda de asistentes, como estudiante agradeces oportunidades como estas de acceder a música de otros lugares del mundo.
Entre ´98 y ´99 hubo firma de autografos, mi novio, Carlos, enamorado de Teresa no duda en llegar al lugar... circo maroma y teatro: ¡Llegamos!
Era una fila larga, peroooooooooooooooooooooooooooo no importaba que tan larga fuera, él se iba a formar.
Por fin! estamos en la mesa, Teresa está enmedio, después de Pedro y Carlos María, de quienes recibe el autografo con uns sonrisa agradeciendo y mirando que ya esta más cera de Teresa...
En lo que a mi Pedro me da su autógrafo Carlos ya está con Teresa y a mi lado le ecucho decir _algo así como:
_Tu angelical voz solo me confirma que eres un ángel de mujer y el poder verte hoy aquí es como estar en el cielo.
Cursi, pero lanzado. A mi nunca me hizo un piropo tan declarado :)
El maestro Pedro también lo volteo a ver, muy probablemente el sentido de nuestros pensamientos eran muy similares, yo _ pero que lanzado! su marido presente y acaba de ser madre ;)
En fin, me da risa pensar en eso. Creo que me habría sentido celosa si ella le ha respondido algo más que su sonrisa agradeciendo y un discreto sonrojo por el halago recibido.
Después de un rato con esa mirada perdida y la sonrisa embelesada, Carlos reconocio que fue muy lanzado, sin arrepentimiento alguno, muy satifecho de haber estado frente a frente y decir, muy a su estilo
-¡Chiquitita!
Carlos estuvo en casi todas las presentaciones de Madredeus en esa década de los años noventa.
Se enamoró de la voz y la presencia de Teresa al instante de escucharla en el documental de Win Wender, "Historias de Lisboa" un deleite de esta cultural portugesa del Fado y esa fotografía sepia, nostálgica...
El director alemán a quien seguia yo de cerca tras ver "Until the end of the world" me llevó con sus creaciones a la música de Madredues así como al son cubano con los señores del Buena Vista Social Club, que también fue impulsado en México con mucho más éxito que el Fado.

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